¿Qué tiene de malo el azúcar?

azúcar

El azúcar es un compuesto químico natural presente en multitud de alimentos. La sacarosa, o más conocido como azúcar de mesa, se puede extraer y producir a partir de la remolacha y de la caña de azúcar. Y también, existe azúcar por naturaleza en todos los vegetales, en mayor o menor proporción.

La Organización Mundial de la Salud recomienda reducir el consumo de azúcar libre.

¿Qué son exactamente los “azúcares libres”?

  • Los azúcares añadidos a los alimentos (refinados o sin refinar) por los fabricantes, los cocineros o los propios consumidores.
  • Los azúcares presentes de forma natural en la miel, los jarabes y zumos de fruta.

¡Atención! Las recomendaciones de la OMS NO se aplican al consumo de los azúcares intrínsecos presentes en las frutas y las verduras enteras frescas, aunque a sus zumos o concentrados de zumo de frutas. Tampoco se aplican a los hidratos de carbono (azúcares) de los almidones de las legumbres o los cereales (ojo, no me refiero a los cereales del desayuno). Os aclaro el por qué en otro post.

Según las últimas directrices, tanto para los adultos como para los renacuajos, el consumo de azúcares libres se debería reducir a un máximo del 5% de la ingesta calórica total. Y además, una reducción por debajo del 5% de la ingesta calórica total produciría beneficios adicionales para la salud.

Los niños no deberían consumir más de 12-15 gramos al día de azúcares libres (el equivalente a 3-4 terrones de azúcar de 4 gramos).  Los adultos no deberían consumir más de 20-25 gramos al día.

El problema no radica ya en la cantidad de veces que cogemos al día el azucarero y añadimos este endulzante en un yogur o al café. La mayor dificultad está en la cantidad de azúcar que contienen alimentos cotidianos que ni imaginamos: el pan de molde, el tomate frito, cualquier carne procesada, casi todas las salsas como el ketchup, los zumos exprimidos aunque sean naturales, una pizza congelada…¡hasta el salchichón!

A esto hay que añadir la dificultad en interpretar los etiquetados. No son nada fáciles. Hay que andarse con ojo porque cada vez se usan más eufemismos para camuflar la palabra “azúcar”. Próximamente os daré unas pautas básicas para que con una rápida lectura de la etiqueta, podáis conocer ante qué tipo de producto os encontráis.

Os invito a conocer Sinazucar.org, un proyecto dedicado a ilustrar las cantidades reales de azúcar de nuestros alimentos. Una imagen vale más que mil palabras. Cuando vi que una  Fanta (330ml) tiene una torre de 7 terrones de aúcar: ¡28g!, fui consciente de la barbaridad. Y sobre todo de la “inocencia” con la que nos bebemos un refresco o se le ofrece a un renacuajo, porque realmente no sabes lo que estás haciendo.

Con un refresco un renacuajo está duplicando la cantidad máxima recomendada por la OMS. Y dime tú que ese renacuajo no tomará ningún azúcar libre más ese día…

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¿Por qué es tan poco saludable el azúcar?*

El motivo no es solo esas calorías vacías, que quiere decir que nos proporcionan energía pero no otros nutrientes. Además se producen dos fenómenos asociados a tener en cuenta: El primero es el desplazamiento de otros alimentos que podrían ser más saludables.

El segundo alude a los efectos fisiológicos y hormonales que provoca el exceso de azúcar.

Mas allá de ofrecernos solo calorías, un gran consumo de este aditivo nos provoca una serie de fenómenos en nuestro organismo nada deseables: picos de glucemia, inflamación, acúmulo de grasa visceral (la que no se ve pero es más peligrosa)… que predisponen al sobrepeso y a la diabetes.

* Estos párrafos son un extracto de la página 147 de “Mi dieta cojea”, de Aitor Sánchez. Os lo recomiendo si queréis conocer los mitos sobre nutrición que nos han hecho creer hasta ahora.

Resumiendo: el azúcar que le sobra a nuestro organismo, se almacena en forma de grasa. Esta grasa predispone a la arteriosclerosis y al sobrepeso y la obesidad. Los picos de azúcar darán resistencia a la insulina y diabetes. El sobrepeso y la obesidad se asocian también a hipertensión y problemas cardíacos… y un largo etcétera que cada vez se ve antes en la población infantil. Y además, los productos cargados de azúcar que compramos, asocian una serie de ingredientes proinflamatorios y tampoco saludables en general.

Os propongo ir disminuyendo progresivamente la cantidad de azúcar que añadís en casa a vuestras recetas y bebidas. Os propongo disminuir los ultraprocesados en vuestras compras. Os propongo aprender a leer etiquetas para ser conocedores del contenido real de los productos que compráis. Os propongo alternativas para endulzar, de forma natural y más allá de los edulcorantes.

Para poder decidir, primero hay que estar bien informados.

Pero recordad que ahora mismo decidís por vuestros hijos.

Si queréis acceder a la nota informativa de la OMS, podéis descargarla a través de este enlace (Pdf).

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